Nadie, por muy importante que haya sido, si alguna vez te traiciona, merece tus lagrimas.
A mi me han traicionado dos veces, y seguía llorando como una tonta por el; al final aprendes que nadie merece más la pena que tú mismo.
Cuando no te quede nadie...busca ahí dentro y siempre te encontrarás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario